Alojamiento en Tilcara
Hospedaje La Calabaza, de Patricia y Charly
 
En la provincia de Jujuy, en el centro de la Quebrada de Humahuaca, declarada por la UNESCO Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad, la ciudad de Tilcara es un destino turístico privilegiado. Al especial encanto de su arquitectura, con casas que datan de la época colonial, se une una infraestructura adecuada para recibir a sus visitantes, con diversas opciones de alojamiento (hoteles, hospedajes, hostels, casas de familia, etc.). Cuenta con varios museos y una extensa oferta gastronómica, que va desde los platos regionales hasta la cocina internacional. A todo esto se suma el encanto de su gente, la magia propia del lugar y su cultura milenaria. La belleza natural, los espectáculos folclóricos y los múltiples sitios de interés que pueden visitarse desde allí, como el Pucará de Tilcara, los pueblos de Purmamarca, Humahuaca, Iruya y Salinas Grandes, son sólo algunas de las muchas alternativas que ofrece al visitante, además de un entorno propicio para un descanso reparador.
El hospedaje La Calabaza, una antigua finca que fue reciclada conservando las características de las construcciones de la región con cimientos de piedra, paredes de adobe, techos de caña tejida y torteada con barro y paja, se distingue por ser un lugar ideal para disfrutar de la paz y la tranquilidad, con una privilegiada vista al Cerro Negro y al pueblo de Tilcara, ubicado a sólo unas cuadras de la plaza central.
Es un pequeño hostal que cuenta con una confortable cabaña que puede alojar a 4/5 personas. Dispone de dos habitaciones, ambas con baño propio,  además de la cocina equipada y parrilla.
Aparte, en una construcción independiente, una cálida habitación matrimonial con baño privado.
Las posibilidades de alojamiento son single, habitación doble matrimonial con baño privado y cabaña para 4/ 5 personas.
En temporada baja ofrecemos también la cabaña para 2/3 personas.
En La Calabaza se elaboran dulces regionales con los frutos de su propia huerta.
La Calabaza es atendida por sus dueños, Patricia y Charly, artesanos que trabajan con calabazas y lanas, cuyo taller es un lugar muy grato de visitar.